domingo, 20 de noviembre de 2011

Martillar

Una abstracción superlativa para perderte en los rincones hostiles, martillar a puño cerrado sobre las palabras rotas para absorber el significado en la sordina.
Los lugares se desfiguran paso a paso, no estas en ninguno.
Martillar a puño cerrado sobre las palabras rotas, de la rabia de habitar un idioma que ya no te contiene y desconoce los gestos. Tu lengua se transforma en una perfecta desconocida y hablas por la inercia del hábito vocal, por la inercia de ese placer pequeño de sentir la lengua mientra nombra y da espesura al día.
La luz del paladar ya no es la cúpula ojival del espacio intermedio que se inventa entre lo profano y lo divino.
Martillar a puño cerrado sobre las palabras rotas, para hacer protesta de este desperdicio.

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Córdoba, Argentina
Del blanco, al blanco tenue, al blanco tiza y al alba. Después los colores

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